PROCESOS DE FORMACIÓN GTCCJ – IBON INTERNATIONAL

En casi todos los niveles de la vida, a lo ancho y largo de nuestro único planeta, se ha universalizado la preocupación por el cambio climático. Y es una preocupación porque está en peligro la vida en el planeta.

Los científicos certifican que la naturaleza ha emitido a nuestra atmósfera 3o partes por millón de CO2 en 800 mil años. Nosotros, los seres humanos, hemos emitido la misma cantidad de CO2 en los últimos 15 años.

En los últimos 50 años nuestra temperatura global se ha incrementado en 0,75°C y el peligro de la vida misma ya no es una amenaza. ¡Es una realidad!

El biólogo Edward O. Wilson demuestra que nuestro proceso industrialista hace desaparecer anualmente entre 27 a 100 mil especies de organismos vivos. Otros estudios indican que ya hemos exterminado la mitad de los vertebrados. ¡La extinción de otras formas de vida ya forma parte de nuestra cotidianidad humana!

Los fenómenos naturales que interrumpen nuestras vidas son expresión de los profundos cambios que estamos viviendo porque estamos mermando los bienes comunes y alterando los ciclos planetarios: Nuestras aguas y el aire están contaminados, miles de kilómetros2 de tierra se desertifican progresivamente, hacemos desaparecer nuestros bosques, consumimos cantidades astronómicas de combustibles fósiles y el hambre abraza cada día a más personas.

Cerca de 4 millones de niños y niñas, mueren anualmente por consumir agua contaminada. Cada 3 segundos un niño o niña es asesinada por el hambre. ¿Cuánta injusticia, cuánto dolor más es capaz de soportar el espíritu humano antes de indignarse por esta situación?

Tenemos, como especie humana, la capacidad para producir alimento suficiente para que no haya más hambre, ni pobreza. Desperdiciamos comida por un valor anual de 750 mil millones de dólares. En los últimos 20 años se desarrollan negociaciones, al más alto nivel, sobre el cambio climático. Pero nada detiene el progresivo ascenso de la temperatura, de la miseria material y espiritual en el que ya está envuelto el ser humano. ¡Lo que de verdad hace falta es JUSTICIA!

En todo este proceso, la Sociedad Civil no ha tenido la oportunidad de decir su palabra, de reflexionar y analizar profundamente sobre las causas que provocan estas situaciones y sobre las alternativas viables a este estilo de vida.

IBON International, con sede en Filipinas, en alianzas locales, está desarrollando procesos de desarrollo de capacidades sobre la ciencia, economía y política del cambio climático, así como sobre las negociaciones y procesos oficiales en cinco países: Nepal y Bangladesh en Asia; Kenia y Senegal, en África y Bolivia, en América Latina.

El Grupo de Trabajo de Cambio Climático y Justicia (GTCC-J), principal aliado en Bolivia, ha desarrollado estos procesos formativos en nuestro país, de los que se destacan las perspectivas, aportaciones y posiciones de los actores de base en los procesos de justicia y acción a nivel nacional e internacional.

Los procesos desarrollados desnudan las contradicciones y la plena crisis sistémica en la que todos y todas estamos inmersos. Pero también presentan experiencias que nos muestran que formas distintas de vida, armoniosas con la Madre Tierra, con y entre los propios seres humanos, son posibles y que nos anuncian que la transformación está brotando por todas partes en innumerables movimientos, en esfuerzos comunitarios, familiares e individuales. Está creciendo el compromiso ecológico que gana más y más fuerza en las conciencias y en las vidas. Nos indican que aquí hay camino, por aquí hay esperanza y que por aquí pasa el futuro previsible para la vida, para la Madre Tierra y para nuestra civilización.

De estas vidas compartidas, de campesinos pobres, indígenas olvidados, pescadores artesanales, jóvenes inquietos, niños y niñas que nos recuerdan nuestros compromisos nos vienen las experiencias, nuevas visiones y utopías que fundan y fortalecen nuestra esperanza que nos impulsa a asumir acciones con responsabilidad ética y política.

El Papa Francisco nos señala el mismo camino: “La Santa Sede puede hacer muchos discursos en la ONU, pero si el mensaje no proviene de las periferias al centro, no tendrá efecto alguno”

Comisión GTCCJ

Oscar Rea, Tania Ricaldi, Ida Peñaranda