No hay nada más parecido a un extractivista de izquierda que un extractivista de derecha

No hay nada más parecido a un extractivista de izquierda que un extractivista de derecha

El final del denominado ciclo de oro de la ola de gobiernos progresistas en Latino América debe llevarnos a una profunda reflexión de lo que hoy significa un cambio de timón en los países del sur. Tanto la derrota del Kishnerismo en Argentina, el Correismo en Ecuador, el debilitamiento del Chavismo en Venezuela, el endurecimiento de Ortega en Nicaragua y el fin de ciclo del PT en Brasil son señales de una sociedad cansada y desencantada de un proceso de populismo manchado de corrupción, vulneración ascendente de derechos humanos y extractivismo que mucho no cambió en relacionamiento con la naturaleza de esos países a comparación de gobiernos neoliberales.

El presente artículo plantea el debate a nuestros lectores sobre los efectos políticos que traerán consigo estos cambios en cuanto a los derechos de la naturaleza y los derechos humanos en los países de la región con la nueva ola de gobiernos de derecha ya que existe una preocupación creciente porque al parecer se vienen tiempos más oscuros.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, consecuencias de una nueva tendencia política mundial

Un primer aspecto a tomar en cuenta es Donald Trump como presidente de EEUU quien desde el inicio de su gestión marcó una tendencia política mundial frente al medio ambiente y la crisis climática mundial. Para empezar, anuló importantes aportes al Fondo Verde del Clima comprometidos por la anterior presidencia de Obama, recortó presupuesto a programas de protección ambiental en su país y reajustó su presupuesto para explorar más pozos petroleros. No eran promesas electorales nada más, Trump habla en serio, porque considera que la crisis climática es un “invento Chino” para tener ventajas económicas del país asiático sobre su país.

Jair Bolsonaro

Fernando Haddad

Por si fuera poco, el pasado 28 de octubre Jair Bolsonaro, candidato ultra derechista, se impone en las  elecciones presidenciales de Brasil con 55,13% de preferencia de los electores frente a su opositor Fernando Haddad que se quedó con 44,87 %. Pero ¿quién es este candidato y cuál es su política medio ambiental?, Bolsonaro plantea que las licencias ambientales son obstáculos de trámite largo y propone resolverlas en tres meses, algo parecido a lo que dijo Evo Morales con las licencias ambientales para pequeños proyectos a las que él ve como “perjudiciales”2. El flamante presidente también anunció que acabará con el “activismo medio ambiental” del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales (IBAMA) y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), dos importantes entidades de preservación en ese país que ya en el gobierno de Temer sufrieron recortes de hasta el 50% provocando menos acciones contra la deforestación. Es más que preocupante, porque la política de este nuevo presidente va de la mano de los ruralistas brasileros (agroindustriales) quienes apoyaron la campaña a quien prometió “no dar un centímetro más de tierra a los indios”, la amazonía en la mira.

Pérdida anual de bosque en el bioma amazónico por país, entre el 2001 y el 2017.

Imagen creada por Mongabay mediante Global Forest Watch & Hansen del Instituto de Recursos Mundiales (2018).

Poseídos por el antropocentrismo

Como vemos al igual que los prometedores albores progresistas, la alborada derechista de hoy también impondrá el modelo de desarrollo depredador, el ahora presidente derechista de Brasil, Jair Bolsonaro considera que no es posible dejar pasar “oportunidades” en la explotación de recursos naturales, lo dijo en una población denominada Roraima/Brasil para la construcción de una hidroeléctrica y que por “problemas ambientales indigenistas” se estaba perdiendo rentas como país. Este tipo de actitudes y formas de pensar no son exclusivas de gobiernos de derecha y nos viene a la memoria varios ejemplos; el ex presidente peruano de tendencia centro derechista, Alán García, quien planteó su famosa reflexión sobre el “síndrome del perro del hortelano” acusando a comunidades de tener recursos naturales que no los aprovechan ni dejan que el Estado lo haga. El presidente boliviano de izquierda, Evo Morales, llamó “enemigos” a todos aquellos que se oponen a la construcción de la carretera sobre el corazón del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y acusó a la ong’s de ser “el instrumento de los países desarrollados”. (Ver artículo).

El TIPNIS y los Derechos de la Naturaleza

Este video está basado en la audiencia que sostuvo el 17 de agosto del 2018 la comisión del Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza por el caso TIPNIS en la comunidad de Trinidacito en el corazón del Territorio Indígena y Parque Isiboro Secure, Bolivia.

Pero hay más, Rafael Correa (uno de los ex presidentes de la ola progresista del siglo xxi) dio consejos a Juan Manuel Santos (derecha) de cómo evitar las resistencias contra el extractivismo y evitar a las molestas ong´s ambientalistas, ¿convergencias nada más?, no, se trata de una lógica antropocéntrica que ha poseído a la humanidad, pero sobre todo a los gobernantes, no discrimina preferencia ideológica, ya sea de derecha o de izquierda, está profundamente enraizada bajo una ontología moderna que entiende, siente y actúa en el mundo dominando y sometiendo a la naturaleza promoviendo un modelo desarrollo que acrecienta la crisis ambiental.

Por eso para Bolsonaro le es indiferente salir del acuerdo de París al igual que Donald Trump porque consideran que los efectos del cambio climático no afectarán sus territorios y la inversión que supone estar preparado frente a sus amenazas, son gastos improductivos que bien pueden ser usados promoviendo otras actividades para el “desarrollo”, es tan preocupante su postura que no solo salen del acuerdo, si no que Trump recorta presupuestos de programas de clima domésticos de la Agencia de Protección Medioambiental Estadounidense (EPA) y por el lado de Bolsonaro anunció que fusionará el Ministerio de Medio Ambiente con el de Agricultura, es decir la Naturaleza no tiene importancia en el programa de gobierno de presidentes al mando de las “potencias mundiales”.

Tanto Trump como Bolsonaro desechan toda información científica que permanentemente está alertando a nivel mundial sobre los eventos climáticos extremos que se avecinan.

Entonces esta lógica, claramente antropocéntrica de Donald Trump, de Jair Bolsonaro, y que también está presente en el declarado “marxista leninista” de Evo Morales y otros, refuerza y fortalece el modelo de desarrollo y la relación de control y dominación sobre la naturaleza independientemente de la postura ideológica, sean de derecha o de izquierda todos reproducen un modelo de desarrollo depredador donde la naturaleza no es más que una bolsa de recursos, los pueblos indígenas no son más que obstáculos incómodos para los objetivos de crecimiento económico y sus medidas acrecientan más la crisis ambiental planetaria.

Avizoramos que frente a una crisis económica incontrolable en la región las presiones extractivistas sean más violentas sobre la naturaleza y los derechos humanos, ya ni los territorios indígenas, parques nacionales y áreas protegidas serán garantía para frenar la desesperada acción de los gobernantes por resolver sus problemas económicos internos, y es tan fuerte la presión que hasta en algunos casos incluso la vida de activistas y defensores de la naturaleza está en peligro.

Frente a ello la información, la resistencia, la organización, el fortalecimiento de alternativas al desarrollo y las permanentes acciones colectivas propositivas son nuestra única respuesta. Sin duda, es una mala noticia para el mundo, para Latinoamérica y para la naturaleza que un ultra derechista sea presidente de Brasil, se seguirá imponiendo un modelo de desarrollo depredador que seguramente tendrá matices más torpes y con seguridad tendrá sus repercusiones en toda la región, no queda más que organizarse y asumir el reto.