¿Y dónde quedó la soberanía alimentaria, si comemos del agro extractivismo?

Analizar la problemática agraria en el actual contexto boliviano, debe conducirnos a revisar hitos importantes desde la normativa boliviana que favorece al agro extractivismo y su tremenda carga ambiental y social para el país en desmedro de la soberanía alimentaria

Del discurso no se gana

Durante el llamado proceso de cambio, el gobierno boliviano fue promulgando normas para incentivar la pequeña agricultura familiar campesina, bajo el discurso de garantizar la seguridad alimentaria con soberanía, considerando temas no resueltos a saber: uso y tenencia de tierra, importación fronteriza y descontrolada de productos alimentarios, débil institucionalidad para la inversión pública en la pequeña agricultura entre otros.

Entre las normativas destaca el Plan Nacional de Desarrollo “Para el Vivir Bien” de 2006, el Plan Sectorial de Desarrollo Productivo con Empleo Digno de 2009 y la Estrategia Plurinacional de Economía Solidaria y Comercio Justo de 2010. Fueron aprobadas importantes leyes: la Ley Marco de Autonomías y Descentralización en 2010; la Ley de la Revolución Productiva  Comunitaria Agropecuaria en 2011; la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien en 2012; la Ley de Promoción y Desarrollo Artesanal de 2012; la Ley de Organizaciones Económicas Campesinas, Indígenas Originarias (OECAS) y de Organizaciones Económicas Comunitarias (OECOM) para la integración de la agricultura familiar sustentable y la soberanía alimentaria de 2013; y la Ley General de Cooperativas de 2013.

Wanderley,2018

Sin embargo, y paralelamente a este conjunto de normativas a favor de la agricultura familiar de base campesina e indígena, se ha ido promoviendo también normativas a favor del agro extractivismo como nuevo patrón productivo en Bolivia, generando fuertes contradicciones entre el discurso sobre el vivir bien y el cuidado de la Madre Tierra y las implicancias de una agricultura basada en la extracción de recursos naturales.

  • 26 de Junio
    de 2011

    Ley N°144 Revolución Productiva Comunitaria Agropecuaria

    Artículos: 15-19

  • 11 de Enero
    de 2013

    Ley N°337 Apoyo a la Producción de Alimentos y Restitución de Bosques

    Artículos: 1-3-4-8

  • 7 de Mayo
    de 2013

    Decreto Supremo N°1578

    Reglamento Ley N°337

  • 26 de Febrero
    de 2014

    Ley N°502 Ampliación del plazo y modificación a la Ley N°337 de Apoyo a la Producción de Alimentos y Restitución de Bosques

    Artículos: 1

  • 29 de Septiembre
    de 2015

    Ley N°740 Ampliación del Plazo de verificación de la Función Económica Social

    Artículos: 3

  • 29 de Septiembre
    de 2015

    Ley N°741 Autorización de desmonte hasta 20 hectareas para pequeñas propiedades y propiedades comunitarias o colectivdas para actividades agrícolas y pecuarias

    Artículos: 1-3-4

  • 23 de Mayo
    de 2017

    Ley N°952 Plazo de registro al Programa de Producción de alimentos y restitución de bosques Leyes N°337,N°502, N°739

    Artículos: 1

  • 15 de Septiembre
    de 2018

    Ley °N1098 Producción, almacenaje, transporte, comercialización y mezcla de Aditivos de Origen Vegetal

    Artículos: 1-7-8-10

En el gráfico 1, puede evidenciarse que desde el año 2011 con la Ley 144, si bien se restringe el ingreso de semillas genéticamente modificadas de especies de las que Bolivia es centro de origen o diversidad, la soya no es originaria de Bolivia por lo que las restricciones no aplican a este cultivo. A partir de la Ley 144 se legitima el ingreso de organismos genéticamente modificados y el paquete tecnológico que implica su producción.

El año 2013 (enero) la Ley 337 permite el saneamiento de desmontes y deforestación de bosques, legitimando la ampliación de la frontera agrícola y- tendrá una duración de cinco (5) años a partir de su reglamentación. El mismo año y meses después, se reglamenta la Ley 337, a través del Decreto Supremo N°1578. El año 2014, la Ley 502 amplía por primera vez los plazos para la aplicación de la frontera agrícola, establecidos en la Ley 337.

En abril de 2015 en el marco de la Cumbre Sembrando por Bolivia, el presidente Morales anunció su intención de ampliar la frontera agrícola de 3,5 a 4,7 millones de hectáreas a través del plan de Desarrollo Económico y Social 2016 -2020.

Meses después de la Cumbre Sembrado por Bolivia, se tuvieron tres leyes paralelas y conducentes a la reforestación. La Ley 739 llamada del “perdonazo agrícola”, a favor de empresarios agroindustriales por los desmontes de bosques realizados sin autorización. Esta ley amplía cinco años la vigencia de ese programa y en 18 meses el plazo que tienen los productores para registrarse en ese beneficio. Las leyes 740 y 741 autorizan en el primer caso: ampliación del control de la Función Económico Social (FES) y la segunda autoriza el desmonte de hasta 20 hectáreas en pequeñas propiedades, propiedades comunitarias o colectivas en proceso de saneamiento o tituladas, y asentamientos humanos legalmente establecidos.

En el año 2017 la Ley 952 en su único artículo menciona la ampliación de la Ley 337 (2013), Ley 502(2014) y Ley 739(2015) hasta finales de diciembre de 2017. Con esta ley se ratifica el apoyo gubernamental a la aplicación de la frontera agrícola, facilitando recursos para su extensión.

La recientemente promulgada Ley 1098 del año 2018, que desde el discurso oficialista Bolivia ingresa en la “era del biocombustible” para el crecimiento económico del país, se contrapone a la postura del gobierno en el 2007 en la que se rechazaba la producción de biocombustible, pero el discurso cambió con esta ley que impulsa la producción de Etanol en una alianza pretenciosa con los agro empresarios del oriente.

Tenemos entonces por un lado una romántica normativa a favor de la pequeña agricultura familiar de base campesina, sin reglamentación y poco fomentada desde la institucionalidad pública, y que paradójicamente es el tipo de producción que “garantiza” la soberanía alimentaria en Bolivia. Y por el otro, un escenario en constante presión ambiental para extraer en el menor tiempo posible recursos naturales para el agro extractivismo. Para concluir podemos ver en:

En marzo de 2018 (Santa Cruz), firma de convenio con industrias y cañeros para la producción de etanol. Fuente: Página Siete
En marzo de 2018 (Santa Cruz), firma de convenio con industrias y cañeros para la producción de etanol. Fuente: Página Siete

La Cumbre Agropecuaria de abril de 2015, la Agenda 2025, el paquete de leyes y decretos que el presidente ha mandado al Parlamento en agosto de 2015 están generando las condiciones para que la inversión extranjera pase de una escala marginal a una escala significativa: Bolivia quiere ser parte de la liga mayor del agronegocio en América Latina. Por eso el presidente Evo Morales apuesta por ampliar la frontera agrícola en diez años a diez millones de hectáreas nuevas que estarían cultivadas con estos cultivos de exportación.

Urioste, 2016

Agro extractivismo un acercamiento desde la realidad

A lo largo del texto, se ha ido mencionando el “agro extractivismo” como fin de la normativa boliviana a título de garantizar la seguridad alimentaria con soberanía. Para mencionar cómo entendemos este concepto se recurrirá al trabajo de Eduardo Gudynas, qué utiliza el término “extractivismo agrícola” para referirse a la agricultura orientada hacia el monocultivo, a la agricultura que usa transgénicos, maquinaria y herbicidas químicos, y que tiene poco o ningún procesamiento para su exportación como mercancía. De acuerdo al autor debe considerarse tres dimensiones: 1) La escala (volumen de material extraído); 2) Los impactos ecológicos (intensidad de la extracción) y 3) El destino del producto (semiprocesado y para la exportación) (Gudynas, 2013).

Asimismo, la investigación titulada: Extractivismo agrario: Dinámicas de poder, acumulación y exclusión en Bolivia de Ben McKay (2018) siguiendo al gráfico 2 menciona qué la agro industria no representa el mismo impacto social, ambiental y económico que el agro extractivismo, el cultivo que analiza para esta diferenciación es la soya. Retomando aportes previos de Urioste (2016) a través de la soya; Bolivia quiere ingresar a la liga mayor del agro negocio (aunque su aporte en relación a otros países sea minúsculo).

Agro extractivismo un acercamiento desde la realidad

A lo largo del texto, se ha ido mencionando el “agro extractivismo” como fin de la normativa boliviana a título de garantizar la seguridad alimentaria con soberanía. Para mencionar cómo entendemos este concepto se recurrirá al trabajo de Eduardo Gudynas, qué utiliza el término “extractivismo agrícola” para referirse a la agricultura orientada hacia el monocultivo, a la agricultura que usa transgénicos, maquinaria y herbicidas químicos, y que tiene poco o ningún procesamiento para su exportación como mercancía. De acuerdo al autor debe considerarse tres dimensiones: 1) La escala (volumen de material extraído); 2) Los impactos ecológicos (intensidad de la extracción) y 3) El destino del producto (semiprocesado y para la exportación) (Gudynas, 2013).

Asimismo, la investigación titulada: Extractivismo agrario: Dinámicas de poder, acumulación y exclusión en Bolivia de Ben McKay (2018) siguiendo al gráfico 2 menciona qué la agro industria no representa el mismo impacto social, ambiental y económico que el agro extractivismo, el cultivo que analiza para esta diferenciación es la soya. Retomando aportes previos de Urioste (2016) a través de la soya; Bolivia quiere ingresar a la liga mayor del agro negocio (aunque su aporte en relación a otros países sea minúsculo).

En esta lectura McKay recalca la naturaleza extractiva de la agro-industria o agro negocio, en la que no necesariamente un cultivo intensivo con demanda de fuerza de mano de obra, manejo productivo-ambiental, determine lo “extractivo” de su proceso. En Bolivia son ejemplos el cacao, café, amaranto entre otros.

Primera dimensión: escala

Siguiendo los datos del INE (2017), la producción de soya en la campaña 2006-2007 era de 1,238,509 Toneladas Métricas (TM) incrementado en la campaña 2016-2017 a 3,018,872 Toneladas Métricas (TM). Y su rendimiento en los mismos años paso de: 1,472 Kg/Hectárea a 2,389 Kg/hectárea. En términos de escala el incremento de la producción y rendimiento de soya ha tenido un crecimiento exponencial, a diferente de cultivos tradicionales bolivianos. Este incremento en la superficie cultivable de soya, en términos de consumo no aporta nutrimentalmente en la dieta boliviana, aun cuando la soya es parte de los 26 productos priorizados en la canasta familiar. El consumo de soya se traduce en alimento balanceado para pollos, y que en pocos años estamos naturalizando una pollificación del consumo en las urbes y alimentaria y qué para el agro extractivismo si no suma, es mejor obviarla.

Segunda dimensión: impactos ecológicos

La segunda dimensión muestra un aspecto irreversible tal como se ha visto en el punto anterior de normativa, legitimado desde introducción de semillas transgénicas, deforestación para la ampliación de la frontera agrícola y el uso de aditivos de origen vegetal. El agotamiento de los recursos naturales afectará a la pequeña agricultura familiar de base campesina e indígena, consumiendo alimentos importados que los producidos localmente.

Fuente: McKay (2018)

Gráfico 2. ¿Agro-industria o agro-extractivismo en Bolivia?

Fuente: McKay (2018)
Fuente: La Razón

Comercio hormiga de papa en Desaguadero

Fuente: La Razón

Tercera dimensión: destino del producto

Bolivia por muchos años ha basado su matriz productiva en constituirse como exportador de materias primas, en el caso de la soya esta no es la excepción. Factores de producción como la tierra, posibilitan un negocio a manos llenas de inversiones extranjeras y concentración de tierras para la producción de soya en grano y dirigidos hacia mercados internacionales. Según datos del INE (2017): la producción de grano de soya alcanzará este año a 2,7 millones de toneladas, de las que 800.000 son para el mercado interno y el saldo para su exportación como grano o en productos con valor agregado harina y aceite.

Finalmente, esta aproximación sobre agro extractivismo es importante mencionarla, para evidenciar el alcance al referirnos a la agroindustria/agro negocio y al agro extractivismo, una dimensión poco explorada pero que encarna una realidad cada vez presente en la agricultura boliviana.

A modo de conclusión

Repasar este conjunto de normativas y de un acercamiento al agro extractivismo vinculado a la apuesta del actual gobierno boliviano, nos anuncia que los sectores considerados para el crecimiento económico: hidrocarburos, energía, agricultura, minería, refuerzan el patrón extractivista.

Abordar la cuestión de la seguridad y soberanía alimentaria no debe remitirse a una compresión parcial de una problemática amplía, ya no es suficiente hablar de una producción, comercialización y consumo sano de alimentos, debe interpelarse el sistema agro alimentario que persiste con lógicas perversas, como es la soya y el extractivismo en Bolivia.

Plantearse desafíos en este contexto no es fácil, lo que no significa que debamos aceptarlo, muchas personas organizadas se encuentran avanzando en esta compresión y desde sus capacidades/posibilidades se encuentran trabajando en salidas de largo alcance, pero compatibles con una filosofía de vida basada en el cuidado de la naturaleza y madre tierra.

Bibliografía

Ben McKay (2018)   Extractivismo agrario: Dinámicas de poder, acumulación y exclusión en Bolivia. Fundación Tierra. Bolivia. En web.

Urioste, M (2016) Entrevista: Bolivia quiere ser parte de la liga mayor del agro negocio en América Latina. En: Ni Pan ni circo: historias de hambre en América Latina/Tadeu Breda … [et. al]; editado por Omar Rincón; Florencia Grieco. 1ª ed. Ciudad Autonoma de Buenos Aires: Nueva Sociedad. Friedrich-Ebert-Stiffung. En web.

Wanderley, F (2018) Artículo: Extractivismo y traición a los pueblos indígenas del TIPNIS. En Cuestión Agraria: Tema Central: TIPNIS. Revista Boliviana de Estudios Agrarios y Rurales. Volumen 4. Fundación Tierra. Bolivia. En web.

INE (2018) Instituto Nacional de Estadística. En Web.