La Tierra: Hábitat de los humanos

Norma Mollo Mollo

 CEPA

El lugar donde habitamos es la Tierra, en ella existe agua, suelo, aire y biodiversidad cuyos elementos son esenciales para la vida tal como se la conoce. No obstante, los mismos humanos nos hemos convertido en enemigos mortales de estos elementos, destruyéndolos solamente por satisfacer nuestras necesidades que no siempre son esenciales y están ligados a la creciente demanda que tiene el avance de la tecnología.

El caso de Bolivia no es la excepción, a pesar de contar con varias normas que tienen el objetivo de regular esta destrucción: ley de Medio Ambiente, ley de la Madre Tierra, ley Forestal, ley del agua (vigente desde 1906) y la Constitución Política del Estado donde los delitos ambientales no prescriben en el tiempo y el medio ambiente se convierte en un derecho humano, no se da un cumplimiento real de las mismas.

Tampoco se observa el cumplimiento de planes, programas o proyectos que prevengan, reduzcan o hagan un tratamiento de pasivos ambientales; ni en instancias públicas, menos aún en instancias privadas. Lo que ha primado o prima es que se puedan obtener los mayores beneficios a un costo bajo, mejor si fuera cero de un proyecto minero, industrial, hidrocarburífero, agropecuario o cualquier otro.

Aspecto que se puede ejemplificar con lo sucedido en el lago Uru Uru en el que recientemente se mostró una gran concentración de plásticos. Si bien. este lago soporta la contaminación desde hace siglos atrás, los residuos sólidos se fueron acumulando en el sector sud de la ciudad de Oruro: plásticos, vidrios, textiles, metales, etc. de la misma manera las aguas servidas de la ciudad llegaban a la zona por los canales de desagüe convertidos en ríos negros que desembocaban en el lago. La construcción y funcionamiento irregular de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas y el Relleno Sanitario son recientes.

A esta contaminación del lago se sumaron las aguas ácidas provenientes de operaciones mineras en plena ciudad sin que esas aguas fueran tratadas. Además, desde los años ochenta se permitió la implementación de operaciones mineras a cielo abierto sobre el río Desaguadero que es la principal fuente de alimentación de aguas frescas al lago Uru Uru, esas minas desviaron las aguas del río y disminuyeron su caudal. Las aguas del río Desaguadero son desviadas también para el riego de numerosos terrenos de cultivo lo que imposibilita que lleguen aguas frescas al lago especialmente en época de invierno. Para concluir, el cambio climático ha contribuido en la disminución del espejo de agua del lago, siendo cuatro veces más la cantidad de agua que se evapora de la que llueve, por lo que se puede afirmar que en estos últimos sesenta años la temperatura se ha incrementado en 0,4°C más del promedio mundial en la zona.

Es decir, estamos asfixiando nuestro hábitat, todos estamos haciendo lo imposible por destruirlo sin analizar que los efectos que se pueden tener en adelante son devastadores para la vida en nuestro medio, si es que el lago Uru Uru sufre una mayor degradación que puede reducir drásticamente el volumen de agua, o se convierte en un salar tal como prevén algunos especialistas. En consecuencia, tendríamos:

  • La disminución de la humedad atmosférica, tendiendo a que el clima se asemeje más a un desierto.
  • La precipitación pluvial que en la actualidad es de unos 350 mm de lluvia en promedio por año, se reducirá hasta asemejarse el sur del departamento de Oruro. Es conocido que los cuerpos de agua como lagos o ríos contribuyen en el ciclo del agua.
  • El incremento y la presencia de las tormentas de viento durante todo el año, inclusive ya se advierte esa situación no solamente en el año sino en el día.
  • La desaparición de la flora y fauna silvestre, como la avifauna acuática, en nuestro medio se han identificado especies endémicas y aves migratorias que convierten al lago en un sitio RAMSAR.
  • La oscilación térmica se hace más diferenciada, siendo que en el día se incrementa la temperatura en la noche cae drásticamente.

Estas son algunas de las consecuencias que están ocurriendo y que pueden profundizarse si no se toman acciones que puedan frenar esta destrucción ambiental. Si bien es cierto que factores naturales han contribuido a esta degradación, estamos seguros que ha influido de manera directa y sostenida la acción antrópica. Ojalá nuestras nuevas autoridades y la población en su conjunto puedan contar con políticas, planes y proyectos para mitigar esta degradación y si no seguiremos siendo testigos de un desenlace fatal que ya no es una utopía.